jueves, 30 de octubre de 2014

¿Quién te niega pueblo mío?, Araque

Pueblo de Los Villares, años cincuenta
Cinco mil habitantes y pico, según se cuenta.
Calles empedrada, estrechas y empinadas,
Calles a media luz, y alguna, oscura, oscura,
Donde las parejas se besan cuando mengua la luna.
Y ha dicho el cura, que eso es pecado,
Y ha dicho el cura, que hay que ponerle luz a la calle oscura.
Vestidas de negro, van las abuelas,

Paseando eternos lutos, que alargan penas,
Jóvenes viudas, se hacen abuelas,
Portando lutos como condenas.
Aquí se vive o malvive, de la tierra y el ganado,

Intentando mejorar; este pueblo trabajador se hizo artesano.
Cogió la imagen del burro
Y convertida en borriquito, la imagen de aquel borrico,
A muchos dio de comer, a al más tuno lo hizo rico.

Robándole a la noche, se alargaba el día,
Para darle salud a su economía,
Las sombras de antaño, van cogiendo brillo y otro color,
Producto del trabajo y el sudor.

Con los brazos abiertos,
Este pueblo acoge al forastero, como a uno más
Sin preguntarle de donde viene, ni adonde va.

Y crece y crece, y en su crecer,
Desaparecen las huertas, que un día a tantos dieron de comer.
Las Azuelas, la Huerta Grande, el Cerro el Pino, Los Cotos, La Huerta San Juan De
Dios,
Y amenazadas de muerte, La Priscalea, El Plantío y La Vega Dios,
Y allí bajo la higuera,
Sonde se escuchaban conversaciones amenas,
Hoy se ven calles y casa nuevas,
Se acabaron las huertas, ya no hay conflictos entre regantes
Que pena que sigamos siendo cinco mil habitantes.

¿Quién te niega pueblo mío?, pueblo de serranía,
¿Quién te disfruta y te goza? Y no siente como suya esta tierra mía.

Pueblo de Los Villares, con cinco mil habitantes y pico,
Tu cada día eres más grande, y te hacen más chico.

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