viernes, 16 de octubre de 2026

Un consejo

 

El que lea con atención

lo que aquí yo le digo,

pues más tarde o más temprano

todos vamos al cajón.


Para pasteles Abelardo

y chuletas los mesones,

pues Aniceto y el Rubio

son muy dignos en las raciones.


Pues la viuda de Castro

te da tallos excelentes

y la canasta café

con otros más ingredientes.


Echevarría con sus callos

merece alabanza eterna,

con la ración y unos chatos

haces cuenta que es la cena.


¿Y el California? ¿Qué dices?

amplio lugar y tranquilo,

te tomas unas copitas,

y ya te están pegando tiros.


A comprar sardinas frescas

a Diego o á Cristalino,

Romero tiene un videva

que se mete en el sentido.


Para viajar a París

hacen falta buenas perras,

ahora la ocasión la tienes

visitando la Moraleda.


A dos metros de distancia

te encuentras al amigo Mena,

que con su barra y salón

está como una colmena.


Si quieres pasar a gusto

un rato bueno y feliz,

compra carne á Graciano

y que te la fría Martín.


Si deseas visitar

el Bar Tableta, te digo,

que tiene bajos los precios

y gran extenso surtido.


Del Rompeolas te digo

que lo pasas de primera,

con su gigantesca barra

y un sitio para lo que quieras.


De fontaneros estamos

de lo bueno lo mejor,

pues tenemos un Paquirri

que vale lo menos dos.


Quiero mencionar los otros

porque todos son formales,

y hacen cuatro chapuzas

para ayudar a los jornales.


Por tocar a todo un poco

con todos agradecimientos,

Teresa y María Jesús

son las que sirven teléfonos.


Todos estamos agradecidos

por su buen comportamiento,

con su amabilidad y orden

te ponen casi al momento.


¿Y Telégrafos? ¡No digo!

que siempre quedaba algo,

tenemos al momento el parte,

gracias a Marina Delgado.


Por el traslado a Jaén

no debemos preocuparnos,

el servicio de competente

gracias a los Montijanos.


Tocante al mueblerío

como aparatos domésticos,

tenemos en esta zona

cuatro muchachos muy buenos.


Juan Alcalde Calderón

y José Serrano Anguita,

que con los Hermanos Gutiérrez

a cual de ellos es mejor.


No merece hacer viaje

para controlar su hogar,

pues estos señores le venden

a como puedas pagar.


De construcciones metálicas

hablaremos un poquito,

pues tenemos a Ezequiel

y los Hermanos Negrillo.


Victoriana y Adora

tienen surtido en chuletas,

carnes de cerdo sabrosas,

para agradar estas fiestas.

Antonio Molina os ofrece

su comercio sin igual,

de tejidos y lencería

que no podéis imaginar.


En cosas de Construcción

para elegir lo que gustéis,

calle de Antonio Molina

solo Francisco Tuñón.


Los Bibianos al transporte

y también a la Construcción,

a esta joven Compañía

le podéis encargar de tó.


Para banquetes y bodas

y serviros con esmero,

en esta plaza señores

solo Juanito Romero.


De cerámicas estamos

abastecidos muy bien,

pues está José Gutiérrez

y Teófilo también.


La artesanía de este pueblo

tiene una fama mundial,

y esto nos ayuda a todos

a no tener que emigrar.


Y si al final de estas fiestas

algo tenéis por cumplir,

echa quinientas a mil,

y te avisas a MICHELIN.


Con esto ya me despido

de todos nuestros paisanos,

pues lo mejor que os deseo

no haya reparo en gastarlo.


Que todos os divirtáis

de lo bueno lo mejor,

sin melear Autoridades

por un motivo peor.


Gloriosa Virgen Patrona

que de belleza rebozas,

reza por todos un poco

y nos limpies de cebollas.


En Los Villares, Año de 1976

JOSE MORALES


martes, 29 de septiembre de 2026

A LA MADRE DE LOS VILLARIEGOS


Viva La Virgen del Brillante Rosario
Viva La Madre que sufrió en el Calvario
Nuestra Virgen
¡Oh! Nuestra Señora villariega
La Mujer de mirada triste
Portadora de un ligero sol dorado
Que ilumina el alma de los villariegos.
Un lucero que resplandece
Dormido sobre nuestro pueblo,
Sobre nuestras calles
En ese cielo que se desliza, tranquilo
Desde el Cerroviento hasta Las Cimbras
Desde La Pandera hasta el Cerro
Inundando las calles, cada siete de octubre,
Del color de las alabardas
Y de las escopetas, el estruendo.
En tu honor gozamos de La Feria
Cantamos, reímos, bailamos...
Sentimos el cariño de los vecinos
Disfrutamos en la Feria de Día
Desde La Fuente hasta La Plaza
Y por la noche
Nos perdemos en La Caseta
Entre el gentío de caras conocidas
Que me abrazan y con los que me siento bien.
El resto del año
En las frías noches de invierno
O en las cálidas madrugadas del verano
Miro a esa estrella, sabiendo
Que ahí está Nuestra Madre del Cielo.

Antonio


A mi Virgen del Rosario, desde la distancia


Aunque vivo lejos, en tierras extranjeras,
mi corazón nunca se ha marchado.
Porque en cada rincón de mi alma sigues viva,
como un faro que guía incluso en la niebla
y como un refugio que cobija mi soledad.
Cuando regreso a Los Villares,
y cruzo las puertas de tu iglesia,
tímidamente te miro, Virgen mía.
Miro tu figura, tu silueta serena,
y siento esa ausencia que pesa como una sombra,
la ausencia de no poder estar en Los Villares
cada vez que la feria florece en sus calles.
Te sueño más ancha que la calle del Arroyo,
como si tu trono majestuoso y tu manto azul-dorado no cupieran,
como si tu grandeza desbordara los muros
y las esquinas de las calles,
llenando cada rincón de luz divina.
Y en ese sueño, que compensa la falta,
me aferro a tu procesión como a un recuerdo vivo,
sintiendo el eco de los pasos y el aroma de las flores.
Para mí, Virgen del Rosario,
eres más que un recuerdo,
más que una imagen que guardo en mi mente
o que se me aparece en sueños.
Eres la representación de lo sublime,
de la que se contiene a sí misma,
de la pureza y de la verdad.
Eres la esencia femenina más divina,
la que se me aparece en los momentos más oscuros,
la que me ampara en mis fragilidades.
Más que un símbolo,
eres la presencia viva de Dios,
la compañía que nunca me abandona en el sendero de mi vida,
la que me abraza cada vez que regreso susurrándome dulcemente:
"No te pongas tímida, sube esa cabeza. Aquí sigo".
Eres el consuelo en la cercanía y en la distancia.

Rosa Parra


OLOR A INCIENSO

El otoño esperó con paciencia de abuelo, que el verano se pasara, para que bajase del cielo, su siempre Virgen venerada para entregarse a su pueblo. Las mimbres ya descansaban, como un haz de luz en el suelo; el esparto derramaba sus olores como incienso. El olivar esperaba su ansiado maná del cielo, para regalar su oro con generosidad y anhelo. Los jóvenes agitaban con premura y esmero, las mimbres entre sus manos para crear el modelo, de aquellos cestos de vida que alegraban nuestro pueblo. Las mozas se afanaban por crear su ajuar con la templanza en lo que dura un verano, ¡ya bordé todo cuanto pude y ahorré para las alianzas! Son las manos de mi gente artesanía sin fronteras, lo mismo te hago un canasto, un burrito o te pongo luces donde quieras. Envuelta entre cuatro montañas con alteza y esplendor, sutileza de rocío en el campo, la Virgen del Rosario se asomó, para deleite de muchos y esperanza del pastor que, guardó de entre su rebaño el más tierno y el mejor. Que las fiestas del Rosario, bien merece el honor, de juntar a la familia y quien de fuera apareció, que tres días al año, no son todo lo que son y con la jota emocionados oiremos el Pregón y para siempre quedará en el alma, quien se marchó y no volvió. Madre de los villariegos, que tu manto sea amparo, para que todas las penas tengan su descanso. Que la banda de mi pueblo nos entone con primor, el himno que con esmero , de sus notas hizo amor. Y a todos quienes me refiero, escuchen con atención, que solo son cuatro días, que la Virgen dibujó, para aparcar las tristezas y entibiar el corazón. Que los fuegos artificiales iluminen la razón de quienes por algún avatar, la luz se les apagó y que sirvan mis palabras, para vivir con unión, que el tiempo pasa volando y la vida es un bidón, donde el destino da vueltas con la fuerza de un ciclón. Hagamos nuestras trincheras y abramos el corazón, y que suenen pequeñas palabras de esta canción, que nuestros ancestros entonaron con preciosa devoción: Viva la Virgen nuestra patrona, que en nuestro pecho tiene su altar...y con la sabia de los años, aquí quiero esperar, y que el próximo año, a todos nos haga guardar. Que nuestros ojos se pierdan en su mirada al pasar con su nobleza y elegancia y en sus andas caminar... Viva la Virgen del Rosario. 

MARÍA GALLARDO MARTÍNEZ

Villariegos y su Virgen del Rosario


Quien no ha besado su manto, quien no contempló su imagen, su rostro alegre y sereno, quién no rezó un padre nuestro, quien no le pidió salud para el familiar enfermo y para aquel que marchaba, quien no le pidió el regreso.

Nuestra Virgen del Rosario, nuestro mejor legado.

Manuel Araque Garrido

LA PRIMAVERA

 Cuando salgo por los campos 

sobre todo en primavera

me gusta mirar los arboles 

y hasta acariciar la hierba. 

Veo las flores silvestres los lirios, 

la madreselva y veo las margaritas 

que también son flores bellas 

entonces yo me preguntó: 

¿Quién podrá negar a Dios? 

¿no está viendo que estas cosas solo él las realizó? 

Y si veo una paloma 

que por el cielo pasea 

yo me digo: 

qué feliz de tener a Dios tan cerca 

y cuando bajo los ojos 

y veo las cosas bellas 

yo me digo para mí: 

también yo lo tengo cerca, 

muy cerca, en una flor en un lirio 

quizás en una gardenia 

o estará en esa rosa tan bella. 

Yo lo puedo percibir 

En cualquier cosa de estas 

lo que pasa es, que se esconde 

y no quiera que lo vea 

y me acercó a ver la rosa 

y al percibir su olor 

yo sé bien que estuvo aquí 

pero que ya se marchó. 

Dña. María Luisa Tuñón Espinosa

AÑORANZAS

Un año más llegan las fiestas de Los Villares, las fiestas en honor a la Virgen del Rosario y, un año más, se aglutinan en mí los recuerdos. Recuerdos que permanecen vivos, si cabe, con más  intensidad con el paso del tiempo. Evocar aquellos, ya lejanos, bonitos años de nuestra niñez y rememorar la ilusión de los momentos vividos, junto a nuestros familiares y amigos, se nos ha quedado grabado para siempre en ese rincón de la memoria y en ese otro gran rincón que es el corazón. A los que por un motivo u otro tuvimos que dejar nuestro pueblo se nos enciende una llamada de alerta al llegar los primeros días de octubre, una mecha ardiente que va directa a nuestras emociones. Al recuerdo de los que nos precedieron y nos dejaron tiempo atrás. Al recuerdo indeleble de cómo vivíamos aquellos tres días de fiesta y algarabía como chiquillos de esa época que éramos. Quizá, cuando, por diversas circunstancias, dejamos nuestro pueblo no éramos conscientes de lo que eso iba a significar para nosotros a lo largo de nuestra vida. Con el devenir de los años, y el saber que ya no es posible estar físicamente en él, nos hemos ido dando cuenta que somos algo más huérfanos que los que habéis tenido la dicha de permanecer en Los Villares. Aún así, nos sentimos cercanos y, sobre todo, nos sentimos villariegos y unidos por ese cordón umbilical que es nuestro pueblo. El pueblo de nuestra niñez, de nuestros padres, abuelos, bisabuelos y demás antepasados. Es el pueblo de nuestras raíces más profundas. Aquellas que nos marcan para el resto de nuestra existencia. Y, así, soñamos y soñamos... y no dejamos de soñar... Soñamos que la diana, al llegar el alba, nos despierta con sus alegres notas musicales para avisarnos de que ya estamos en fiestas y nos anuncia que ha llegado un nuevo día. Soñamos que nos levantamos y, apresurados, salimos para asomarnos a las ventanas, a los balcones y puertas... Soñamos que vamos detrás de los cabezudos bailando al compás de la música queriendo adivinar y ver quién está debajo de los vestidos de esos gigantes que tan felices nos hacían. Soñamos que nos vestimos con nuestras mejores galas y nos vamos a la Plaza del pueblo,     allá a donde está la fuente con sus peces multicolores, el verde árbol anidando a los gorriones; allá a la bonita iglesia de San Juan Bautista en la que nos bautizamos, nos confirmamos e hicimos la primera comunión. Sentimos el borboteo del cañillo del agua y nos dirigimos Rosario felices a esa bonita plaza en la que los feriantes han colocado los “cacharritos”, el tiovivo, las barquillas y la tómbola. A nuestro paso nos encontramos con el carrito del helado en la calle del Arroyo, con el amigo, con el vecino, con el abuelo, con el primo, en el casino... Y, a la caída de la tarde, entrada ya la noche, estrenamos un nuevo vestido y unos zapatos de charol. Hemos llegado a la caseta, al lado del Ayuntamiento, adornada de serpentinas, banderines y confeti; iluminada de farolillos y bombillas; verdadera magia de explosión de color y alegría. Nos tomamos nuestro refresco y, al son de la música, bailamos intentando emular a nuestros mayores. Riendo, cantando, saltando. La ilusión, la felicidad y el entusiasmo recorría todo nuestro ser. Y así seguimos, en ese sueño, en ese adormecer, en ese duermevela esperando a la Virgen del Rosario para, desde nuestros balcones, vitorearla, adornándola de miles de pétalos de rosas, de besos, de aplausos, de vivas y oración. Soñamos porque la vida es sueño y, aunque nos despertemos y no la veamos, la llevamos en nuestro corazón. ¡¡ VIVA LA VIRGEN DEL ROSARIO ! 

Carmen Herrero Huertas