En las fiestas de mi pueblo
Vamos todos a disfrutar
Son tan bonitas y tan bellas
Cuando la virgen pasea
Coronada de lindas estrellas.
Son unas fiestas preciosas
Para todos los villariegos,
Que llegan a ver la virgen
Con su amor muy sincero.
Vienen de todos los rincones
Al encuentro de la virgen
Porque ella es nuestra madre
Y a todos nos bendice.
Es la Virgen del Rosario
La patrona de este pueblo
La que de noche y de día
Vela por el mundo entero.
Ella a todos nos ve
Y a todos nos ampara
Cuando pasa en procesión
Por nuestras calles alumbradas
Ella es la madre de Dios
La que tanto amor nos da
Y a todos nos ilumina
En la inmensa oscuridad.
Cada día me levanto
Y a la virgen yo le pido
Con un amor muy sincero
Que nos tenga a todos unidos.
Que este pueblo Los Villares
Que le de paz y alegría
Que la Virgen del Rosario
Nos ayude a llevar la vida.
La que todos le pedimos
La que todos le aclamamos
La que de noche y de día
Nos cubrirá con su manto.
Yo tengo en mi corazón
Su nombre grabado
Que rebosa de alegría
Porque es mi mayor tesoro
Alza tus ojos tan lindos
Y míranos una vez más
Y veras como tus hijos
Te quieren con ansiedad.
Y toda la cofradía y
Los hermanos mayores
Todos te rinden homenaje
Y te coronan de flores
Porque la flor más bonita
Está en nuestros corazones.
A esta flor, la más preciosa
Que no se puede escoger
Se la ofrecemos a nuestra virgen,
La más hermosa mujer.
Con esa cara tan linda
Son sus ojos dos luceros
Que a todos nos iluminan,
Desde lo alto del cielo.
Este pueblo Los Villares
Todos te vienen a clamar
¡Viva la Virgen del Rosario!
¡Viva la blanca paloma!
Que a todos nos consuela
Cada día y a cada hora.
Cada día al acostarme
Siempre le rezo a la virgen
A ella que me está oyendo
Con su amor ella nos bendice.
Y le digo virgencita
Que nos guardes la salud
Para vivir muchos años
Dándole gracias a Dios.
Que guapa que va la virgen
En ese trono de flores
Y todos te piropean
Con sus alegres canciones.
Y la música tocando
Escoltando a la virgen
Con su hermosa cofradía
Y todos bien arreglados
Llenos de amor y alegría.
Y a todos los forasteros
Que nos vengan a visitar
Que pasen felices fiestas
Con todos en general.
Y a la alcaldesa y concejales
Les venimos a desear
Que defiendan nuestro pueblo
Con amor y valentía
Que es el que nos vio nacer
Y nos alegra la vida.
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martes, 25 de noviembre de 2014
jueves, 6 de noviembre de 2014
Pantanos de lágrimas, Nicasia Cárdenas Palacios
Los pantanos de España
Con lágrimas y sufrimiento se hicieron.
En una España triste
Llena de odio, hambre y miedo.
Todos los españoles honor y
Admiración debemos,
A los hombres que los construyeron.
Hombres sencillos y buenos
Que para dar de comer a sus hijos
Engañados se fueron
A construir unos pantanos
En los que muchos murieron.
Nunca nadie supo
Que estos hombres murieron
Pues jamás la verdad de su muerte
Ni a sus familias les dijeron,
Trabajaban sin descanso,
Sin ninguno protección
Y con miedo.
Se caían de las rocas
O morían por barrenos.
Cuando llegaba la paga
No les daban lo que prometieron,
Y si había alguna queja, les decian;
Si no quieres te marchas y “OTRO
NUEVO”
Agachaban sus cabezas
Y volvían a los barrenos,
Seguían trabajando
Por una miseria y con miedo
Pues si ellos se morían,
Quien iba a llevar a sus casas
Aunque fuera un mísero sueldo.
Estos hombres se tienen
Bien ganado el cielo.
Pues los que no se llevaban a su familia
Separados de ellos vivieron.
Trabajando como esclavos
Forzados por unos miserables,
Que los trataban como a perros
Para llenarse sus bolsillos
Del maldito dinero.
Cuando estéis cerca de un pantano
Recordar a estos obreros,
Que para que tengamos agua
Muchos de ellos murieron
Esta historia que cuento
No lo hago por despecho
Quiero hacer un pequeño homenaje
A estos hombres
Y a mi padre que fue uno de ellos.
Con lágrimas y sufrimiento se hicieron.
En una España triste
Llena de odio, hambre y miedo.
Todos los españoles honor y
Admiración debemos,
A los hombres que los construyeron.
Hombres sencillos y buenos
Que para dar de comer a sus hijos
Engañados se fueron
A construir unos pantanos
En los que muchos murieron.
Nunca nadie supo
Que estos hombres murieron
Pues jamás la verdad de su muerte
Ni a sus familias les dijeron,
Trabajaban sin descanso,
Sin ninguno protección
Y con miedo.
Se caían de las rocas
O morían por barrenos.
Cuando llegaba la paga
No les daban lo que prometieron,
Y si había alguna queja, les decian;
Si no quieres te marchas y “OTRO
NUEVO”
Agachaban sus cabezas
Y volvían a los barrenos,
Seguían trabajando
Por una miseria y con miedo
Pues si ellos se morían,
Quien iba a llevar a sus casas
Aunque fuera un mísero sueldo.
Estos hombres se tienen
Bien ganado el cielo.
Pues los que no se llevaban a su familia
Separados de ellos vivieron.
Trabajando como esclavos
Forzados por unos miserables,
Que los trataban como a perros
Para llenarse sus bolsillos
Del maldito dinero.
Cuando estéis cerca de un pantano
Recordar a estos obreros,
Que para que tengamos agua
Muchos de ellos murieron
Esta historia que cuento
No lo hago por despecho
Quiero hacer un pequeño homenaje
A estos hombres
Y a mi padre que fue uno de ellos.
A la virgen del Rosario, Nicasia Cárdenas Palacios
A la Virgen del Rosario yo le quiero contar
Lo feliz que me siento cuando por las calles
La llevan a pasear.
Te llenan de flores de joyas de seda y demás.
Luces muy bonita.
Pero eso a mi me da igual.
Pues lo que más me gusta, es que tú estés guapa,
Sin esas joyas que te dan.
Para mí, tu hermosura esta en tu bondad.
Pues a todos los villariegos, tú los amas de verdad.
Los envuelves en tu manto
Y tu rostro sin igual.
Los mozos te van meciendo
Como a las olas del mar.
Las calles en tu honor se engalanan
Para que las veas al pasar,
Solo con tu presencia, los villariegos se echan a llorar.
Lloran emocionados, no lo pueden remediar.
Tu hermosura los ilumina cuando te ven pasar.
Yo quisiera virgencita, todos los años poderte visitar,
Pero me encuentro muy lejos y no siempre lo puedo lograr.
Pero dentro de mi alma tu imagen siempre está.
Lo feliz que me siento cuando por las calles
La llevan a pasear.
Te llenan de flores de joyas de seda y demás.
Luces muy bonita.
Pero eso a mi me da igual.
Pues lo que más me gusta, es que tú estés guapa,
Sin esas joyas que te dan.
Para mí, tu hermosura esta en tu bondad.
Pues a todos los villariegos, tú los amas de verdad.
Los envuelves en tu manto
Y tu rostro sin igual.
Los mozos te van meciendo
Como a las olas del mar.
Las calles en tu honor se engalanan
Para que las veas al pasar,
Solo con tu presencia, los villariegos se echan a llorar.
Lloran emocionados, no lo pueden remediar.
Tu hermosura los ilumina cuando te ven pasar.
Yo quisiera virgencita, todos los años poderte visitar,
Pero me encuentro muy lejos y no siempre lo puedo lograr.
Pero dentro de mi alma tu imagen siempre está.
Para mi virgen del Rosario por toda la devoción que le tengo, M.H.C
Cuando salgo a hacer la compra
Para sustentar a mi cas
A mi virgen del Rosario
Siempre voy a visitarla.
Con mi cestilla en la mano
Madre mía inmaculada
Te rezo y pido perdón
Por todo lo que he pecado.
También te pido patrona
Que nos des salud y suerte
Alivio en la enfermedad y
Amor para el semejante.
Cuando sales en procesión
Madre mía del Rosario
Que engalanada te pones
Toda cubierta de flores.
Con tu perfume que embriagas
A todos tus seguidores.
Todos tus fieles hermanos
Siempre te vamos cantand
Con mucha fe y alegría
Siempre siguiendo tus pasos
Con esa gran devoción,
Que todos te concedemos
para que tú nos perdones
A todos los villariegos.
jueves, 30 de octubre de 2014
¿Quién te niega pueblo mío?, Araque
Pueblo de Los Villares, años cincuenta
Cinco mil habitantes y pico, según se cuenta.
Calles empedrada, estrechas y empinadas,
Calles a media luz, y alguna, oscura, oscura,
Donde las parejas se besan cuando mengua la luna.
Y ha dicho el cura, que eso es pecado,
Y ha dicho el cura, que hay que ponerle luz a la calle oscura.
Vestidas de negro, van las abuelas,
Paseando eternos lutos, que alargan penas,
Jóvenes viudas, se hacen abuelas,
Portando lutos como condenas.
Aquí se vive o malvive, de la tierra y el ganado,
Intentando mejorar; este pueblo trabajador se hizo artesano.
Cogió la imagen del burro
Y convertida en borriquito, la imagen de aquel borrico,
A muchos dio de comer, a al más tuno lo hizo rico.
Robándole a la noche, se alargaba el día,
Para darle salud a su economía,
Las sombras de antaño, van cogiendo brillo y otro color,
Producto del trabajo y el sudor.
Con los brazos abiertos,
Este pueblo acoge al forastero, como a uno más
Sin preguntarle de donde viene, ni adonde va.
Y crece y crece, y en su crecer,
Desaparecen las huertas, que un día a tantos dieron de comer.
Las Azuelas, la Huerta Grande, el Cerro el Pino, Los Cotos, La Huerta San Juan De
Dios,
Y amenazadas de muerte, La Priscalea, El Plantío y La Vega Dios,
Y allí bajo la higuera,
Sonde se escuchaban conversaciones amenas,
Hoy se ven calles y casa nuevas,
Se acabaron las huertas, ya no hay conflictos entre regantes
Que pena que sigamos siendo cinco mil habitantes.
¿Quién te niega pueblo mío?, pueblo de serranía,
¿Quién te disfruta y te goza? Y no siente como suya esta tierra mía.
Pueblo de Los Villares, con cinco mil habitantes y pico,
Tu cada día eres más grande, y te hacen más chico.
Cinco mil habitantes y pico, según se cuenta.
Calles empedrada, estrechas y empinadas,
Calles a media luz, y alguna, oscura, oscura,
Donde las parejas se besan cuando mengua la luna.
Y ha dicho el cura, que eso es pecado,
Y ha dicho el cura, que hay que ponerle luz a la calle oscura.
Vestidas de negro, van las abuelas,
Paseando eternos lutos, que alargan penas,
Jóvenes viudas, se hacen abuelas,
Portando lutos como condenas.
Aquí se vive o malvive, de la tierra y el ganado,
Intentando mejorar; este pueblo trabajador se hizo artesano.
Cogió la imagen del burro
Y convertida en borriquito, la imagen de aquel borrico,
A muchos dio de comer, a al más tuno lo hizo rico.
Robándole a la noche, se alargaba el día,
Para darle salud a su economía,
Las sombras de antaño, van cogiendo brillo y otro color,
Producto del trabajo y el sudor.
Con los brazos abiertos,
Este pueblo acoge al forastero, como a uno más
Sin preguntarle de donde viene, ni adonde va.
Y crece y crece, y en su crecer,
Desaparecen las huertas, que un día a tantos dieron de comer.
Las Azuelas, la Huerta Grande, el Cerro el Pino, Los Cotos, La Huerta San Juan De
Dios,
Y amenazadas de muerte, La Priscalea, El Plantío y La Vega Dios,
Y allí bajo la higuera,
Sonde se escuchaban conversaciones amenas,
Hoy se ven calles y casa nuevas,
Se acabaron las huertas, ya no hay conflictos entre regantes
Que pena que sigamos siendo cinco mil habitantes.
¿Quién te niega pueblo mío?, pueblo de serranía,
¿Quién te disfruta y te goza? Y no siente como suya esta tierra mía.
Pueblo de Los Villares, con cinco mil habitantes y pico,
Tu cada día eres más grande, y te hacen más chico.
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