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martes, 5 de mayo de 2015

A nuestra patrona, P. Fornes.

Tres cosas hay en Los Villares
que a todos nos enamoran:
el agua, los olivares
y nuestra excelsa Patrona.
Su día del Rosario es algo extraordinario.
celebrando grandes fiestas
y disfrutando en ellas.
Los domingos de Octubre
acude gran muchedumbre
que le acompañan con fe
y te pide su protección
sobre todo este año seco
hay que pedir haga el milagro
de enviarnos la lluvia
que tanto tanto necesitamos
para ello es preciso
se lo pida a su Hijo
a quien tanto se ofende
y a Ella mucho le duele
que no sea todo «jolgorio»
sino hacer sacrificios
cumpliendo los Mandamientos
aunque cueste un «poquillo».
Y así ella nos premiará
llevándanos a gozar
de la Patria Celestial

que es la única Verdad.

Fiestas del Rosario, Tere de Martinez.

Qué feliz me siento hoy
preparando mi maleta,
voy a Los Villares bendito
a festejar las fiestas
Dejo las fiestas de aquí
y me vengo con vosotros,
pues me identifico
más con las gentes villariegas.
Espuertas tengo de amigos
que me dan los parabienes,
tengo familia que quiero
y casa para estar con ellos.
Pedimos Virgen del Rosario
nosotros que te queremos tanto,
cuides de nuestras vidas
riegues también nuestros campos.
Qué bonito se ve el pueblo
aún cerrando los ojos,
pues con la mente se ve
esos olivares hermosos.
¡Qué gentes madre mía!
son sencillas y devotas,
acuden a todos tus actos
mundanos y religiosos.
Señora del Rosario nuestra,
te falta anchura al salir,
mas en nuestro corazón
no cabe más de amor por ti.
A tus plantas nos pondremos
encendiendo un gran cirio,
para pedir por el mundo
y por este pueblo querido.
Que estas salvas que tiran
sirvan para despertar,
el ánimo de los enfermos
la ilusión de la Tercera Edad.
¡Felices Fiestas amigos!
alegres para todos igual,
os lo desea con cariño
ésta que os quiere de verdad.

La cometa, M.H.

¡Ella fue!
La que tuvo que partir.
A su cometa sube
cuando de ella despega
a otro mundo la eleva.
No va triste,
no ha dejado nada,
en su mente lo lleva,
lo demás lo regala.
Ni pregunta, ni escucha
¿para qué?
Sin pensarlo
a su cometa sube.
El aire la remonta,
su corazón respira,
libre se siente
rehace su vida.
Su risa se oye
contenta va,
con su cometa partió
y solamente por eso
un giro el viento le dio. 
No hay pañuelo
ni despedida, ni un adiós.
Se eleva, sola no va,
su risa la acompaña contenta va,
y solamente por eso
un giro al viento le da.

Relatos, Ana Rosa Sanchez Cabrera.

Me piden que os cuente algo de mí. Me llamo Los Villares, tal como soy ahora nací en el año 1.539 de padres íberos, romanos y algunos otros, os contaría que soy un pueblo bonito, tranquilo, sin apenas sorpresas, como tantos otros pueblos que no han dejado de serlo; me sitúo entre montañas rotas por las manos y hazadas de mis gentes que las hicieron productivas cuajándolas de olivas. Mis ríos: Eliche y el manantial de Río Frío, que dan sus aguas ya nombradas en el siglo XVI como las mejores de la tierra. Mis villariegos... ¿qué os diría yo de esa gente que me habita?... trabajadores en su labor agrícola y artesana; alegres y ociosos en sus fiestas, orgullosos de su tierra sin dejar por eso de compartirla con el forastero que acude a disfrutarla.
Me cuentan algunos hermanos que nacieron siendo pueblos y se han convertido en algo extraño, perdiendo así la esencia que nos unía; los vecinos en las puertas eternamente abiertas, los niños en las calles, la seguridad y el apoyo en las dificultades, y ¿cómo no? el «cotilleo» pánico de todos los pueblos, unido a todos nosotros porque va unido a nuestros moradores.

Buenas noches Dolorcicas, Indalencio Higueras Higueras.

En los tiempos ya pasados, bajando yo, con un mulo y un Rocinante capón vi allí una señorita, que estaba regando una flor, dentro de una ventanita sobre aquello que yo traía y con la calor que hacía me subí en el Rocinante y pensé, que aquello que yo había visto, es lo que a mí me atraía. A los dos días yo buscaba aquello que me faltaba, pasó una semana escasa y yo ya tenía que entrar para pedir la mano, y aquello formalizar. «- Buenas noches Dolorcicas, - Buenas noches nos dé Dios. ¿Qué es lo que quieres comprar?» y yo mirando a lo que iba buscando le dije que de comprar na, que iba a pedir la entrada de su hija y nada más, y a ver si ella aceptaba un noviazgo, en realidad. La mujer no lo esperaba, no sabía que contestar, y me dijo lo siguiente: «- como los dos sois mayores, yo en eso ¿qué voy a hablar? porque cuando tú has venido, mi hija ya lo sabrá, y ella decidirá» Cogió mi Carmen una silla y me la puso en la mano, y en un claro que allí había, allí fuimos bien sentados. Hablamos de todo lo nuestro, y cuando llegó la hora me levanté de la silla y con mucha diplomacia, yo buenas noches decía. Pero ahora viene lo gordo. Como ya éramos mayores, y nos queríamos casar, hablamos aquella noche, de aquello y nada más. Pues la novia así me dijo «- díselo a mi madre ahora mismo, a ver si la pillamos de dar». «- Mire usted Dolorcicas, si a usted le parece bien, yo me quisiera casar.» La mujer a mí me miró y de esta manera me habló. «¿Y a ti no te da igual esperar un año más?» yo enseguida le dije «-con el tiempo que tenemos lo único que pudiera pasar, que los niños que traigamos, los tenga que hacer Teófilo con el barro de tejar». La mujer se sonrió, y yo dije para mí «- esto parece que no ha caído mal», «pues como ya sois mayores, mi hija decidirá», la novia me miró a mi y con mucha picardía, estas palabras decía. «Pues para el 15 de Mayo yo tengo todas mis cuentas, para que la noche de bodas no halla ningún desperfecto y todo salga correcto. Y aquí termina la historia de esta mujer que fue valiente para traer un descendiente.
                           Indalecio Higueras Higueras (71 años) 2.° Ciclo Centro de Adultos de los Villares