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viernes, 10 de abril de 2015

Al mar, María Moreno Sanchez.

¡OH! Playa desierta bañada por tus grandes olas
¡OH! Dulce arena, ¡OH! Agua salada.

Marineros orgullosos con sus manos encalladas,
Que surcando por los mares, su alegría ven colmada
Cuando tiran de las redes, y de peces van cargadas.

¡OH! Mar traicionero que les truncas sus esperanzas.
Cuando vienen vientos fuertes, cuando llega marejada
Te los tragas tú sin miedo,
Sin pensar en el dolor que causas.

¡OH! Mar que te quieren todas las tierras que bañas
Y quien no tenemos mar, te añoramos con el alma.

A una hermana deseada, María Moreno Sanchez.

Con orgullo yo vivía,
Pues con dos hermanos contaba,
Pero sola me sentía, pues yo quería una hermana.

A mi madre con tesón yo le suplicaba,
Pues aunque fuera del cielo, me trajera una hermana.

Una mañana de febrero con el frío de la escarcha,
Llegó lo más querido, llegó mi dulce hermana,
El refugio de mis penas, mi alegría y mis lágrimas.

¡oh! Hermana querida, cómo llenas mi alma,
Con lo que yo te pedía, con lo que te deseaba.

Mi alegría fue completa cuando yo te vi la cara.
¡OH! Hermana querida, ¡OH! Hermana del alma.
El refugio de mis penas, mis alegrías y mis lágrimas.

Muerte traicionera a una rosa, María Moreno Sanchez.

A una flor que de rubia era blanca
Vivía alegre en la vida, con sueños y esperanzas
Llegó tristeza traicionera,
Tristeza tan amarga.

Convirtió sus sueños en tristeza
Sus esperanzas en lagrimas
Enfermedad traicionera, que la vida le arrancas
Despacio y sin prisa le consume cuerpo y alma.

Rosa primorosa con aquella cara blanca
Blanca como la luna sin sueños y con esperanza
Esperanza en la vida, que no quiere darle nada
Con tantas ganas le pide, y el cielo sigue sin escucharla.

Pobre rosa marchita, se esta quedando sin nada
Sin tallo, sin sus dos capullos queridos
Solo tiene espinas que en el alma se le clavan.

Pobre Rosa querida que de muerte va tocada
En paredes blancas de hospital,
Su sangre y su vida se derraman.

Maldita muerte oscura, ¿por qué no te apartas?
Se lleva a la dulce rosa, sin consuelo y sin alma.

Llegó la muerte oscura de hielo y de escarcha
Marchitó la blanca rosa y dejó hijas y amigas
Que consuelo no hayan.

Andalucía, tierra de Jaén, Maria Moreno Sanchez.

Andalucía tierra mía de azahar y trama,
Azahar huele Sevilla y Córdoba la llana.
Jaén la tierra mía tierra más preciada,
Tus olivas milenarias se aran bajo montañas.

De tus olivas verde aceituna, orgullosas nos hayas,
Bajo tus troncos retorcidos tus gentes se arrastran
Cogiendo tus ricos frutos, llenas de esperanza,
Que al pobre jornalero solo quedan migajas

Pan para hoy y hambre para mañana.
Pan con aceite, hoyo o rebanada.
Con tu sangre amarilla ese pan empapas.

Pan con aceite ya tenían,
Las que hambre le quitabas,
Añorarte sólo hacían los que no tenían nada.

Jaén tierra mía que orgulloso por el mundo
Paseas tu estampa, aunque ni te conozca nadie,
Por tu aceite te hayan.

También tienes una gente bastante simpática.
Castillo, Catedral  y Santo Rostro que en ella se halla.

Aceitunas queridas, aceitunas del alma.

Hija amada, Maria Moreno Sanchez.

La tierra feliz se sentía, pues con claveles, ya contaba,
Uno blanco y otro color avellana.
Añorando una rosa vivía desesperada
Le rogaba a la semilla que su tierra le plantara.

El amor bajó del Cielo que con agua le regaba
Germinó en aquella tierra pues un rosal ya se alzaba
Con aquel lindo capullo que de alegría nos llenaba.

Viste la luz del día cuando el Nazareno paseaba
Viernes Santo era ese día, cuando a la luz tu llegabas.

Oh!, mi dulce niña, mi hija amada.
En el dia de tu bautismo, tu hermano comulgaba,
La tierra dio su fruto como dos palomas blancas
Oh!, Hija querida, oh!, hija amada.

Abuelo, padre querido, Maria Moreno Sanchez.

A un hombre con el gesto de gruñón,
Por detrás de su aspecto se le ve el corazón.
En sus ojos se refleja una vida muy amarga,
Por no tener, no tenía ni un padre que le amara.
Pasando mil fatigas, siendo niño trabajaba.
Trabajaba noche y día, en cortijos y con ama,
Con cerdos, y en el hombro una azada.
Fue pasando el tiempo siendo padre se encontraba,
A sus hijos muy queridos con su esfuerzo enseñaba.
Volaron solos del nido, pues ya tenían alas.
En abuelo convertido, tan gruñón, que se derrite con nada.
Pues dio la vida por sus hijos,
Y ahora por sus nietos vuelve a las andadas.
A ti padre querido, a ti abuelo del alma.

Sangre y dolor, Maria Moreno Sanchez.

Once de Marzo
El día tímidamente amanecía
El padre y la madre se despedían
El hijo y la hija sonreían
Las esposas con un beso de hasta luego
Se despedían sin saber que la maldad
De animales tan crueles y malvados
Les sangrarían las vidas.

En un tren de muerte y sangre
Dejaron las ilusiones de sus vidas
Aquellas mochilas de muerte
Que en toda España rujían
Derramando la sangre de todos.

Malditos ¡malditos los que quitan la vida!
Que llenasteis España de dolor y luto
De muerte y dolor enfierecida
Que por mucho que llora Madrid y España
No podemos devolver sus vidas.

De sangre dolor y muerte
Permanecen en el recuerdo esas vías
Ese tren de la muerte se llevó aquel día
Tantas ilusiones y tantas alegrías
Dejó desolación y muerte
Para toda la vida.

jueves, 9 de abril de 2015

Aprender a vivir, Maria Moreno

Somos corazones de corta vida,
Quien tuviera esa virtud
De despertar cada día estrenando una sonrisa
Y de saber gastar la vida
Viviéndola, sin avaricia y sin prisa
Sin mentiras, sin reproches, ni maldad
Y si, con caricias y bondad.

Nunca sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes
Nunca es tarde para volver a Empezar
Esta vida tan corta y tan mal vivida;
Nos gusta presumir, y somos tan ignorantes
A la hora de disfrutar di lo que la vida nos da.

En esta vida nunca des la lucha por perdida
Si quieres aprender de la vida
Que siempre te muestra la salida.

Cuando caigan las lágrimas
Y todos los caminos pinte la noche de negro,
Será demasiado tarde
Para los sueños del cobarde
Que nunca aprendió a vivir.

Junto al ayer, que nunca será mañana,
Que nos cuesta una sonrisa o un beso,
Un te quiero, o un abrazo sincero.

Quizás mañana, cuando los años se escapen
Recuerdes lo que perdiste,
La sencillez de la vida
Por ser tan cobarde
Y no compartirla con alegría.

Que falsa estupidez la nuestra
Y que error creer que la vida es casi eterna,
Cuando en un suspiro, casi se ha ido.

Saborear el llanto y la alegría
Y pedir sabiduría para vivir
En esta corta vida
Con amor y armonía.