Escóndeme tierra que yo buscaré los lugares cristalinos
como el agua de la fuente, que sacia a tantos vecinos.
Escóndeme tierra que volveré por la vereda,
de aquellas tardes de verano, donde los sueños desnudos,
se aireaban, en nuestra Alameda.
Escóndeme de la envidia y el berrinche,
y suéltame fondeando, en nuestro Río Eliche.
Escóndeme entre el Remanso y sus gigantes Cañones:
serena como la brisa, olvidando sin sabores.
Escóndeme entre la falda que despliega La Pandera
y déjame que me asome, con mi alma en primavera.
Escóndeme del desprecio, de la ira y su venganza
y deja que el Cerro Viento, sople con templanza.
Escóndeme en las pullas y las miradas sin luz
y déjame tibiar mi alma en Jabalcuz.
Escóndeme de la maldad y del corazón frío,
y súbeme a la grupa, de nobles sellos de aguas,
escondido en El Moral,
con su ojo distraído, viendo la vida pasar.
Escóndeme y podré imaginar,
la nobleza de Ríofrío, en su largo caminar,
saliendo a la vida inundándome de paz.
María Gallardo
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