lunes, 28 de septiembre de 2026

LA HUELLA DEL CAMINO


Entre la Pandera y Jabalcuz,
Los Villares contempla el tiempo,
Riofrío conduce los recuerdos,
Eliche los custodia en silencio.

Los olivos nos cuentan historias
de manos, soles y esperas,
y el mimbre, entrelazado,
atesora la voz de otras épocas.

Y cuando octubre retorna,
el pueblo vuelve a encontrarse:
la Virgen del Rosario despierta la devoción,
y el pueblo la recibe con su pregón.

Se eleva el pendón hacia el cielo,
la jota despierta la plaza;
por un instante, el pasado
transita a nuestro lado.

Después, seguimos andando,
sin vislumbrar el destino,
llevando aquello que fuimos
hacia cada nuevo camino.

Porque el tiempo no cesa,
ni nosotros podemos frenar,
pero mientras alguien recuerde,
Los Villares vivirá.

Rocio

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