martes, 29 de septiembre de 2026

Vaya mi recuerdo a la cueva del contaero


A cuantas personas y animales, les diste cobijo bajo tu techo. Durante muchos años, siglos y siglos, protegiéndolos del viento. La lluvia, el frío, la nieve, e incluso del calor sofocante del verano.

Vaya también mi recuerdo a la fuente de la cueva.

Cuantas veces yo he visto correr el agua en la fuente de la cueva, tan clara y cristalina y más fresca que una rosa cuando se dejaba caer por medio de aquella roca yo la estaba esperando para llevarla a la boca.

Que bien me sabía aquella agua, recién salida de la roca, a mí me parecía agua bendita, la más fresca y deliciosa. Aún recuerdo aquella agua tan clara y cristalina que se volvía en el fondo como un coro de bailarinas.

Hoy escribo estas líneas para que veas que no me olvido de ti.

Y te quiero dar las gracias por lo que hiciste por mí, apagando mi sed muchas veces.

Hoy que ya soy mayor, y poquita cosa te ruego, que no dejes de echar agua de entre las piedras de la roca.

Ya sé que también te llaman el Pilar de la Cueva, pero yo siempre te recordaré como la Fuente de la Cueva.

Ya hace muchos años, recuerdo que personas mayores que aún recuerdo sus nombres, me decían.. “nene, no te olvides de llenar la cantimplora de agua en la Fuente de la Cueva”

“Vaya mi recuerdo para ella, ¡GRACIAS FUENTE DE LA CUEVA!

Manuel Araque Garrido


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