martes, 29 de septiembre de 2026

OLOR A INCIENSO

El otoño esperó con paciencia de abuelo, que el verano se pasara, para que bajase del cielo, su siempre Virgen venerada para entregarse a su pueblo. Las mimbres ya descansaban, como un haz de luz en el suelo; el esparto derramaba sus olores como incienso. El olivar esperaba su ansiado maná del cielo, para regalar su oro con generosidad y anhelo. Los jóvenes agitaban con premura y esmero, las mimbres entre sus manos para crear el modelo, de aquellos cestos de vida que alegraban nuestro pueblo. Las mozas se afanaban por crear su ajuar con la templanza en lo que dura un verano, ¡ya bordé todo cuanto pude y ahorré para las alianzas! Son las manos de mi gente artesanía sin fronteras, lo mismo te hago un canasto, un burrito o te pongo luces donde quieras. Envuelta entre cuatro montañas con alteza y esplendor, sutileza de rocío en el campo, la Virgen del Rosario se asomó, para deleite de muchos y esperanza del pastor que, guardó de entre su rebaño el más tierno y el mejor. Que las fiestas del Rosario, bien merece el honor, de juntar a la familia y quien de fuera apareció, que tres días al año, no son todo lo que son y con la jota emocionados oiremos el Pregón y para siempre quedará en el alma, quien se marchó y no volvió. Madre de los villariegos, que tu manto sea amparo, para que todas las penas tengan su descanso. Que la banda de mi pueblo nos entone con primor, el himno que con esmero , de sus notas hizo amor. Y a todos quienes me refiero, escuchen con atención, que solo son cuatro días, que la Virgen dibujó, para aparcar las tristezas y entibiar el corazón. Que los fuegos artificiales iluminen la razón de quienes por algún avatar, la luz se les apagó y que sirvan mis palabras, para vivir con unión, que el tiempo pasa volando y la vida es un bidón, donde el destino da vueltas con la fuerza de un ciclón. Hagamos nuestras trincheras y abramos el corazón, y que suenen pequeñas palabras de esta canción, que nuestros ancestros entonaron con preciosa devoción: Viva la Virgen nuestra patrona, que en nuestro pecho tiene su altar...y con la sabia de los años, aquí quiero esperar, y que el próximo año, a todos nos haga guardar. Que nuestros ojos se pierdan en su mirada al pasar con su nobleza y elegancia y en sus andas caminar... Viva la Virgen del Rosario. 

MARÍA GALLARDO MARTÍNEZ

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