Cuando salgo por los campos
sobre todo en primavera
me gusta mirar los arboles
y hasta acariciar la hierba.
Veo las flores silvestres los lirios,
la madreselva y veo las margaritas
que también son flores bellas
entonces yo me preguntó:
¿Quién podrá negar a Dios?
¿no está viendo que estas cosas solo él las realizó?
Y si veo una paloma
que por el cielo pasea
yo me digo:
qué feliz de tener a Dios tan cerca
y cuando bajo los ojos
y veo las cosas bellas
yo me digo para mí:
también yo lo tengo cerca,
muy cerca, en una flor en un lirio
quizás en una gardenia
o estará en esa rosa tan bella.
Yo lo puedo percibir
En cualquier cosa de estas
lo que pasa es, que se esconde
y no quiera que lo vea
y me acercó a ver la rosa
y al percibir su olor
yo sé bien que estuvo aquí
pero que ya se marchó.
Dña. María Luisa Tuñón Espinosa
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